MADRID EN OBRAS

Si habéis paseado por Madrid Centro, os habréis dado cuenta que la zona de Plaza de España y alrededores continúa en obras. Pues bien, estas obras pertenecen al trabajo de remodelación de la zona que quiere hacer peatonal los principales ejes de la capital. Y os preguntareis ¿ y qué tiene de especial esta obra ? Según el informe de actuación que supervisa dicha obra , estos trabajos han puesto al descubierto los restos arqueológicos del palacio Godoy en excelente estado de conservación. 

Historia del edificio.

Los muros de ladrillos que asomaron en la superficie de la calle Bailén durante las obras de reforma de Plaza España, corresponden a tres estancias de un edificio diseñado por el arquitecto italiano Francesco Sabatini (1721-1797) . Fue el rey Carlos III quien le encargó en 1776 el diseño de un palacio para albergar al marqués de Grimaldi, secretario del rey Carlos III  y ministro de Estado, aunque el marqués nunca llegó a vivir allí. El siguiente habitante del palacio fue el conde de Floridablanca (1728-1808), y tras él, Manuel Godoy ( 1767-1851) , quien adquirió varias casas cercanas para así poder ampliarlo. En el año 1846, durante transcurso de la noche del 29 al 30 de noviembre, se produjo un incendio en el palacio que dejó muy afectado gran parte del edificio, quedando solamente intactas las dependencias del Ministerio de Marina, ubicado en la actual plaza de la Marina Española, que desde el siglo XIX y primeras décadas del siglo XX desempeñó funciones ministeriales.  También sirvió de  alojamiento a la futura reina María Cristina de Austria antes de su enlace con Alfonso XII, recuperando el palacio el lujo de tiempos pasados. Desde 1975 el palacio fue reformado , quedando en pie  un edificio de ladrillo ubicado junto al Senado que está considerado como patrimonio histórico artístico y actualmente alberga el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. 

 

¿ Cómo sabemos que realmente son los restos del palacio ?.

La “hipótesis de partida” apuntaba que los restos pertenecían a las Caballerizas Reales del Rey Felipe II. Pero el trabajo arqueológico determinaban que los restos corresponden a los sótanos del Palacio de Godoy, que fue construido dos siglos después. Llegaron a esta conclusión tras estudiar la Planimetría General de Madrid de 1750,  hallada en el archivo de la villa  y tras observar las coincidencias de los planos con los restos exhumados del palacio demolido en la primavera de 1932, para la ampliación de la Calle Bailén.

¿ Y ahora qué …?.

El hallazgo de los restos arqueológicos no ha supuesto la paralización de las obras de plaza de España ni su retraso, ya que estos solo afectan al 10% de la superficie total . Pero este pequeño porcentaje es de vital importancia , ya que la arqueología es una oportunidad para conocer el pasado y proyectarlo en el futuro.  La arqueología es cultura,  es ciencia, y es pública , de ahí la reivindicación de su función en la configuración del espacio urbano. 

En un principio, las obras contemplaban 21 meses de trabajos,  preveían estar listas en verano de 2021 y contaban con un presupuesto de 62 millones de euros. Ahora las obras han sido retomadas por los operarios  tras la paralización por la crisis sanitaria del coronavirus. En las últimas semanas, se demolió el antiguo colector de la calle Bailén, lo que alertó a las asociaciones de protección del patrimonio. Sin embargo, las estructuras del palacio no serán tocadas. 

El Ayuntamiento quiere que se conserve «in situ» los restos del Palacio de Godoy. Así lo manifestó el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, que junto con la Dirección general del Espacio Público, Obras e Infraestructuras del Ayuntamiento de Madrid, presentaron una propuesta a la Comunidad de Madrid para que los hallazgos sean integrados en la arquitectura del proyecto y su entorno. La idea que se mantiene desde el origen es un túnel de 300 metros de largo que conectará la calle Bailén con la calle de Ferraz. La única modificación  sobre del proyecto original será la construcción del túnel bajo las ruinas sin alterarlas.

Esta gran pieza histórica  podría dar lugar a la creación de un centro de interpretación de  Madrid. Esta solución permitiría divulgar el pasado de la ciudad a la vez que se avanza en la construcción del Madrid del siglo XXI. El Ayuntamiento construirá una cubierta para su protección y la futura musealización de los restos, poniendo a disposición de los ciudadanos una parte de su historia que había permanecido enterrada bajo el asfalto en los últimos cien años.